
Se moja mi falda blanca y parece confundirse con la espuma que llega distraída un segundo si ... y otro no. Se hunde un poco la arena bajo mis pies cuando una tras otra las olas mueren en mi orilla. Es la hora de las gaviotas. Es la hora del viento que sopla sur despejando la duna del faro y regalando cielo despejado. Pero hoy la espuma ha cambiado de color; tiene una extraña mezcla entre anaranjada y rojiza como si algún monje adorador de Budha hubiera teñido mi mar luego de retorcer sus vestiduras en una ofrenda vespertina. Pero no, tan solo son los hilos de seda de tus garabatos que desafiando viento y marea me traen tus letras poetas desde el Mar del Norte ... y me dicen con un silencio anaranjado“ tu capitán estuvo aquí”.


Hola! muy hermosas palabras...
Un saludo
Raúl
Me gusto! Sisi!!!, te puedo imaginar sentada en la arena escribiendo!, por ahí por tus pagos… puedo ver como se hunden tus pies …. Puedo fotografiarte? Ajaja
Saludos, Javier
Javier, si ya me `viste`, si ya me imaginaste .... ya me fotografiaste! Gracias por pasear por mi estanque.